El eslogan pertenece a uno de los códigos que entran en el supercódigo publicitario. No podemos aislarlo, creer que es auto suficiente; no podemos considerar que no hay unidades superiores al eslogan. Es éste una pieza tan solo en la estrategia publicitaria. A media que avance el análisis se irá imponiendo esta relación jerárquica, ahora se nos hace evidente en este aspecto concreto: definido el grupo de consumidores diana, definido el perfil del que ha de tener el receptor, todo se subordina para conseguir su audiencia… Selección de actantes, selección de hechos, rasgos de caracterización, nivel de codificación ligüística, etc. Este último punto es significativo, el nivel de comunicación puede ser el estándar, pero en este caso las relaciones emisor-receptor son frías, distantes; para llegar al grupo de diana hay que hablar su lenguaje, o un modelo de lenguaje con el que se identifique. El nivel coloquial del lenguaje facilita esta operación, esta relación caliente:
Langostinos Pescanova, la mar de buenos.
Conservas Ojeda, la mar de buenas.
Esta jamón.
Tomate Fruco, es mucho tomate.
Esto es Holliwood.
Déjese de sustos y vaya de miedo.
Los piojos, ¡que se chinchen!
¿Tienes Frigo en el frigo?
Con Frudesa los calamares los calamares te saldrán redondos.
Lo mas sano es ir al grano.
Raid, mata callando.
¡A cascarla que es de California!
¡Vaya corte!
Pues andando que es de Orlando.
Calgonit, y al agua patos.
No elijas al Tún-tún, elige Rianxeira.
Albal, un buen rollo.
Aunque parezca una contradicción, tenemos que afirmar que el lenguaje coloquial, utilizado en la publicidad, es estándar, un modelo que habla que participa de las simpatías del grupo al que se dirige el anuncio, pero que no asume hasta sus últimas consecuencias el rango coloquial.
Subgrupos de destinatarios más definidos según el nivel de codificación, lo representan los niños:
El bolli bolli más cao cao.
Arroz la Cigala: lico, lico.
II rifrisqui sicriti.
Perona ¡que cartera tan molona!
La salchicha de chicha que sabe chachi.
CTR ¡que pasada!
Que si, que si, quesite para mí.
¡Que guay el Aviguay!
Yo ñam ñam Doritos.
Cococrash te rompe el coco.
Y los jóvenes:
Lo que mola es de Lois.
Y tú ¿de que vas? Medias Mimí.
Trinaranjus, cuestión de trigonometría.
Si quieres observar este procedimiento en la tradición literaria, consulta ejemplos de /DESTINATARIO/:
nuevos recursos antes de su aceptación dentro de este recurso retórico:
Fairy, tu truco para ahorrar en casa.
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La última revisión ha sido realizada en Nov 27, 2014 3:46 am GMT por - txetxu_garaio.
DESTINATARIO
El eslogan pertenece a uno de los códigos que entran en el supercódigo publicitario. No podemos aislarlo, creer que es auto suficiente; no podemos considerar que no hay unidades superiores al eslogan. Es éste una pieza tan solo en la estrategia publicitaria. A media que avance el análisis se irá imponiendo esta relación jerárquica, ahora se nos hace evidente en este aspecto concreto: definido el grupo de consumidores diana, definido el perfil del que ha de tener el receptor, todo se subordina para conseguir su audiencia… Selección de actantes, selección de hechos, rasgos de caracterización, nivel de codificación ligüística, etc. Este último punto es significativo, el nivel de comunicación puede ser el estándar, pero en este caso las relaciones emisor-receptor son frías, distantes; para llegar al grupo de diana hay que hablar su lenguaje, o un modelo de lenguaje con el que se identifique. El nivel coloquial del lenguaje facilita esta operación, esta relación caliente:
Aunque parezca una contradicción, tenemos que afirmar que el lenguaje coloquial, utilizado en la publicidad, es estándar, un modelo que habla que participa de las simpatías del grupo al que se dirige el anuncio, pero que no asume hasta sus últimas consecuencias el rango coloquial.
Subgrupos de destinatarios más definidos según el nivel de codificación, lo representan los niños:
Y los jóvenes:
Si quieres observar este procedimiento en la tradición literaria, consulta ejemplos de /DESTINATARIO/:
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